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jueves, 11 de agosto de 2011

Relax, take it easy.

Hoy decidí caminar. Me puse el buzo, tomé mi morral, mis auriculares y salí.
Cuando llegué a la puerta, aún sabiendo que mi caminata sería por la orilla del mar, me puse a pensar hacia donde iba a ir.
Mientras pensaba en ésto, comencé a caminar, y de repente, sin darme cuenta, ya estaba muy lejos de casa, lejos de donde muchos me ven a diario. Cansada, con los ojos rojos, la cara fría, la mente que me hervía, me senté en la arena. Vi como las olas iban, venían y rompían frente a mis ojos. Sentí la brisa salina, que enredó mis pocos cabellos, y resucité. Estaba medio muerta, medio dormida, algo me tenía en estado somnoliento, como bajo el efecto de algún narcótico. Todavía no encuentro la razón que me pone en ese estado, no lo entiendo, pero creo que es el no saber que sigue, el no saber muchas respuestas, el tener dudas, incógnitas, vacíos, muchas cosas. Cosas que quizá no tengan respuesta y a menudo se me olvide pensar en ellas... cosas en las que a veces me pierdo completamente.

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