Necesitamos paz, sí, siempre queremos paz. Pero cuando tenemos paz, nos falta algo, nos aburrimos, buscamos guerra. Pero, ¿para qué buscamos guerra si siempre queremos paz?
Algunos pensarán que lo que digo es idiota, que no tiene sentido, pero si solo prestan atención, entenderán lo que siento.
Cada vez que logramos la paz, que ganamos una batalla, que logramos una victoria, tenemos un momento de gloria, un momento de festejo y la pasamos fenomenal. Festejamos, disfrutamos, gozamos la gloria, la saboreamos. Y... ¿después?¿qué sigue? El vacío, la necesidad. Lo que sigue son como los puntos suspensivos al final de una oración, es ese suspenso de no saber que sigue, de no saber que hay que hacer. Entonces, buscamos otro objetivo contra el cual combatir, otro mal contra el cual luchar, convirtiendo nuestra vida en una carrera constante para ver que hay mas allá del horizonte. Buscando guerras para encontrar paz, buscando esa adrenalina que sentimos cada vez que nos enfrentamos a un adversario.

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