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lunes, 1 de agosto de 2011

Firework

Cuando decimos que algo está en su punto máximo, nos referimos a que está por explotar, que va a reventar. 
Cuando el fuego llega a su punto máximo, quiere decir, que a partir de allí, sólo queda esperar que todo termine, esperar hasta ver sólo el rojo de las brasas. Entonces, nosotros, ¿llegamos ya a nuestro punto máximo?¿Alcanzamos tan rápido esa necesidad cíclica de apagar el fuego, de ver esas cenizas?
Creía que todo era perfecto, que aún faltaba para que llegáramos tan alto, que los años seguirían pasando juntos, mirando los atardeceres como un estúpido ritual. Ahora pienso que todo terminó, que no hay nada esperándome después de que el Sol se oculte, ni tu sombra. 
Hace días que no veo el brillo de tus ojos, que no siento tu perfume, y sin embargo, hoy será la última vez que te bese esos labios de fresa que tanto odias, y que te robaré una risa y unas cuantas lágrimas escondidas.
Camino sin querer llegar a destino, rogando que no estés ahí... doblé la esquina, apreté mis ojos, rogué no verte... pero estabas. Estabas allí, sentado, con esa camisa que tanto te resalta los ojos, con esa sonrisa tan grande que me fuerza a sonreír. Nuestras miradas se cruzaron, pero bajé la vista, como huyendo de vos, de mí, de nuestro dolor. 
-Cierra los ojos. 
-Tenemos que hablar.
-Cierra los ojos.
Un ramo de fresias apareció rozándome la nariz. Te abrazo, lloro, y no me entiendes, no crees que mis lágrimas fueran de felicidad, no, no eres tan tonto. Te beso como nunca lo hice antes, te beso hasta quedarme sin aire. 
Algún día te diré lo idiota que fui, pero mientras tanto, sigo besando tus dulces labios de fresa.

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