... ¿Y los histeriqueos? Ay, ¡me encantan los histeriqueos! Adoro, llamarte la atención con una mirada y ver como te sonrojas sabiendo que mis ojos se clavaron en tus pupilas, como flechas. Adoro ese histeriqueo de no hablarnos y saber que existe deseo entre nosotros. Adoro el histeriqueo de saber que puedo rozar tu rostro con mis pestañas de lo próximos que estamos, y que nada avance mas allá de eso, un simple roce.
Pero hay días que un simple juego caprichoso, no llega a conformarnos y queremos más. Nos buscamos, entre escusas hasta hallar el lugar perfecto para un beso, para un abrazo. Y cuando todo muere, cuando ese fuego ansioso se apaga, todo vuelve a empezar, como un burdo círculo vicioso... como una sencilla y placentera rutina, siempre buscando más, animándonos a más.
Me gustas, solo éso.
Simplemente, éso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario