Creces pensando que todos van a ser felices... te enseñan a creer en cuentos de hadas, en principes azules con caballos blancos, que llegan hasta vos con rosas y palabras dulces. Soñas con su cara, no sabes como será. Imaginas ojos azules u oscuros, cabellera rubia y lacia o morena y enrulada... Crees en las fantasías, porque vivís en una fantasía. ¿Acaso alguien te dijo que existían los que te enamoran en una noche, los que con las mismas palabras dulces que soñaste toda tu vida, solo pretenden robarte lo que a flor de piel tenés? ¿Alguien te dijo que podías caer de su blanco corcel? No. Nadie nos preparó para esto. Nadie.
Nadie te dijo: El de una noche, el amigo de toda la vida, el vecino, el guitarrista, el que anda en moto, el de rastas... nadie te dijo que los principes no son realmente principes. Y vos creciste en una burbuja muy delicada, y cuando esa misma se rompió, te golpeaste bastante... en el camino, aprendiste a ver y encontraste piedras que te hicieron caer de nuevo... pero soy de esas que bajo ese orgullo de no creer en el amor, todavía sueña con su historia de amor. No pido que me rescates de una torre con un corcel blanco, no pido que me compres un palacio. Solo ayudame a construir mi burbuja de amor otra vez...
Alguna vez, fui esa nena que soñó con un principe azul... Hoy, soy esa mujer que sueña con conocer el amor.
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