Pasan los días, y voy sanando. De a poco, las heridas cicatrizan. Sale el sol entre las nubes y me indica el camino a seguir... un poco mareada todavía, sigo pisando con cuidado.
Estos caminos que siempre son como un tablero, inciertos, misteriosos, sorprendentes y sumamente extraños, nos hacen jugar distintos desafíos, y el mas difícil es el desafío personal... llegamos a un espejo con el mejor reflejo del mundo, y ahí vemos TODO, cada defecto, cada virtud, cada error y cada acierto... lloramos, reimos, odiamos y amamos, aprendemos de nuestra propia persona las cosas que valen la pena. Y apartir de allí, queda la recta final. ¿El premio? Sería inutil mencionarlo. Si te animas a jugar, quizas lo encuentres.

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