La fortaleza que construí, cayó ladrillo por ladrillo... quedé indefensa. Quise seguir, así, con el corazón roto y sin ilusiónes ni esperanzas.
Admito que caminé un largo tramo, pero no puedo negar que extraño esa sensación de ver tus ojos y sentir que volaba, sentir que se me ponía la piel de gallina... extraño amarte sin prohibirme nada.
Extraño estar enamorada,
no puedo negar que sigo queriendote...
No hay comentarios:
Publicar un comentario